Thursday, May 26, 2005

Carta de un elephas a una zarigüeya

Él no estaba cuando todo esto empezó; sin embargo es consecuencia del pasado, siempre lo ha intuido. Su búsqueda inexorable no se conforma con nada, es impulsiva, interminable y ha aprendido tanto que se a vuelto un experto; pero sus sentimientos etéreos, eternos, precámbricos, han permanecido en su alma fosilífera desde su origen; origen de su alma, esa nube de gases jupiterinos expandiéndose, enfriándose, condensándose, convirtiéndose en vida.

Nada ha interrumpido su evolución persistente. Sus aliadas verdes de formas grotescas, finas y de mil tonalidades de un mismo color (el de la vida), han generado abundante gas libre y le han convertido su casa en habitable.

A emigrado. Nómada insaciable y destructor, procrea por todos lados con sus hormonas gamonales hasta no reconocer a los suyos. Y es el único que a evolucionado morfológica y culturalmente. Sus parientes más antiguos, los lémures y los társidos, no sobrevivieron a las inclemencias de su tiempo. Los otros; antropoides y monos. Estos últimos han evolucionado pero de poco les ha servido. De ellos pocos son libres, a veces tienen que sufrir para que él se divierta exterminándolos poco a poco, los que han corrido con menos suerte viven prisioneros en un lugar de límites estrechos que se asemeja a su ambiente natural. Mentiras; ellos lo saben y los monos sufren hasta la muerte una condena perpetua que pagan por ser salvajes y más débiles.

La conducta no es cultura, la cultura es más extensa. Ellos adaptan su conducta a lo que sea, nunca son ellos mismos, siempre son lo que les conviene ser.

Creen que proceden del cañón del Olduvai. Se equivocan, desde hace 4 millones de años han estado en todos lados y desde el inicio de su historia, este lugar donde erramos ha sufrido más deterioro que desde la primera erupción volcánica hasta el Holoceno.

Ellos mismos marcan su pasado con períodos que nombran como; cultura del hacha, cultura de lascas, cultura bifacial, y con ironía llaman a los instrumentos de esos tiempos herramientas para sobrevivir, lo único que hacen con ellas es aniquilarnos y matarse entre ellos mismos.

Te imaginas zarigüeya, como le llamaran a las culturas posteriores en el futuro, quizás, la cultura nuclear.

A veces creo que el único error de este basto ser en el que habitamos, fue ponernos en el mismo planeta de los Pitecántropos, que a pesar de su evolución acelerada seguirán siendo cefalópodos.

Renato Buezo
(del libro Relatos de Cantina)

1 Comments:

Blogger Martha said...

ha permanecido este tiempo; cayado, caminando con la mirada en los pasos, no cuenta nada,
¿CAYADO DE CALLAR ?
O ¿CAYADO DE BASTÓN ?

4:28 PM  

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